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martes, 25 de abril de 2023

Lo que no estaba unido se unió

 




Lo que no estaba unido se unió,

las familias que hay en mí se reconocieron a si mismas, 

las pude observar y transformarse en mi.

La semilla que había en mi interior terminó de enraizar

y conectar con e4sas raíces profundas de generaciones y generaciones.

Esa paz que sentí y que no sabía que podía sentir me permitió ver

el sufrimiento del que venía.

Sufrimiento por estar fracturado, dividido, separado.

Separación que dejaba un vacío interior sin saber como llenarlo.

Vacío que me permitió darme cuenta de lo importante.

Hasta que, finalmente, lo que no estaba unido se unió.


d


jueves, 2 de marzo de 2017

Equilibrio entre el yo y el ser

El ser, visto como la esidad en uno mismo, y el yo como la estructura que alienta éste aquí y ahora.


Dani Remedios, 02.03.17

Democracia y conciencia se afianzan en la práctica.

Y es que la democracia no es una planta que crezca de manera espontánea. Al revés, es antinatural, pues está pensada para desviar y reprimir la innata tendencia humana a imponer por la fuerza nuestra voluntad a los demás. La democracia hay que aprenderla, y no como una lección teórica, sino en la práctica. Requiere siglos.
Todo tiende a la entropía. La democracia igual que el orden, debe ir de la mano de la razón y por extensión, también, de la conciencia.

Dani Remedios, 02.03.17

domingo, 24 de enero de 2016

El Camino

Tu camino (tu vida) cualquiera que sea, lo defines, lo elaboras, lo creas, lo imaginas, lo cantas o lo bailas, lo gritas o lo callas. El camino lo vas caminando tu, no tu madre ni tu padre, ni hermana, hermano, sobrinos, tíos, primos, primas de primos, ni siquiera Luci (primera primate con conciencia). No lo crean nuestros maestros, profesores, cantantes, filósofos, pensadores, amigos íntimos, amigos no tan íntimos, barman de borrachera. No lo crean filosofías de Sócrates ni discursos del Doctor King, ni todos los sutras budistas que podamos llegar a leer en nuestra vida. Pero tampoco nos dicta el verdadero camino esta crisis "económica". El Verdadero camino es aquel el cual tú y sólo tu es quien debe darle sentido. Debe partir de tu corazón. Debes reposar tranquilo y sereno y buscar sin prisa pero con absoluta determinación hacia dónde vamos encaminando nuestros pasos y sobre todo porque y como lo estamos haciendo.
La mirada al corazón a la que me estoy refiriendo es a aquella mirada limpia y serena que todo ser humano es capaz de producir. Que es igual en todas las culturas y que sin lugar a dudas marca realmente nuestro camino. Sin engaños ni incertidumbres. Es esa mirada limpia que con absoluta certeza nos dice que estamos en el camino correcto para estar en paz y ser felices.
Ahora bien, reconocer dónde estamos y si coincide con esa mirada desde el corazón  atreverse a recorrer el camino, es un paso de extrema valentía.
Puede ser que nunca se nos ocurra buscar porque pensamos que no hay nada que buscar, que la felicidad es cosa del destino o de la suerte. Está en cada uno de nosotros plantearnos con sinceridad si aquello que nos pasa, nos pasa sin más o yo tengo algo que ver. Puede ser que se nos ocurra que, efectivamente algo de lo que nos pasa, nosotros tenemos algo que ver, es decir, somos responsables. Si es así, cuanto, hasta donde soy yo responsable. Un 80% de lo que me pasa es por mi culpa. Luego en esa franja pueda intentar hacer algo, puesto que es mi responsabilidad. Pero, que significa para nosotros ese 20 % restante. Como lo integramos en nuestra vida, como le damos sentido. O bien creemos que tenemos, absolutamente todo, bajo control. Que martirio. Todo está controlado por mí. No hay nada que se pueda escapar a mi control igual que un agujero negro. Es absolutamente cierto que no podemos controlar todo lo que nos pasa, por lo tanto, debemos aceptar la incertidumbre con corazón abierto y serenidad.
Integrar esa impermanencia de todo lo que ocurre y discernir con claridad cuál es nuestra responsabilidad en nuestra felicidad, es absolutamente necesario. Debemos ser firmes, así como no cejar en nuestro empeño en alcanzar esa felicidad que anhela nuestro corazón y todo nuestro ser. Nuestra vida que ya es significativa se convierte en trascendente. Nuestra felicidad nos pide nuestra participación. Nos va la vida y nuestra felicidad en ello.

Dani remedios

Tazacorte 24/01/2016

jueves, 10 de diciembre de 2015

Equilibrio y desequilibrio




En todo desequilibrio hay una pulsión soterrada de equilibrio. Todo equilibrio viene precedido de un desequilibrio.
El desequilibrio es de por si la antesala del equilibrio, por lo tanto abracemos el desequilibrio ya que es el estado que nos va a permitir equilibrarnos en un orden superior. 
El desequilibrio es inherente al desarrollo de los sistemas. Cuando un sistema se desequilibra es porque busca un orden diferente y más estable, hasta el próximo punto de desorden/desequilibrio.
En el  punto espacio/tiempo de desequilibrio, horizonte de sucesos si habláramos de agujeros negros, es donde ocurren los verdaderos cambios trascendentales, si nos aferramos al equilibrio como norma, si buscamos estar equilibrados en todo momento, ese mismo aferramiento a un estado es de por sí impermanente y eminentemente traumático. No se trata de fluir equilibradamente en el equilibrio sino de fluir y adaptarse en el orden/equilibrio y también en el desorden/desequilibrio. En todos los sistemas con los que interactuamos, desde nuestro propio cuerpo/mente/espíritu, hasta nuestro pequeño planeta Tierra.

Dani Remedios

domingo, 14 de junio de 2015

Hábitos sagrados


Los hábitos, las acciones que repetimos a lo largo de los días de una manera repetitiva. A mí me gusta llamarlos rituales. Rito, dícese de aquello que es “Costumbre o ceremonia”. Costumbre es aquello que hacemos sin darnos cuenta de porque realmente lo hacemos, apenas sin conciencia de lo que hacemos y de por qué lo hacemos.
Casi siempre esos rituales nos hace la vida más cómoda, desde la perspectiva de nuestro cerebro que no hace ningún esfuerzo extra para pensar lo que estamos haciendo, esto es, cuando nos preparamos la cena o cuando nos sentamos en el sofá para embebernos con lo que pongan por la tele o nos tomamos nuestra dosis habitual para que nuestra mente pare, llámese alcohol, estupefacientes, etc. Es decir, por un lado le hace bien a nuestro cuerpo para que descanse y por otro no embrutece en el sentido de que realmente no nos planteamos a otro nivel si eso nos está haciendo bien realmente.
En casi todas las tradiciones religiosas existen ceremonias para iniciar el día y para el ocaso. En el Cristianismo es muy especial la ceremonia de la hora prima, o la última oración del día que nos dice el Islam. Es decir que los seres humanos sentimos de alguna manera que cada nuevo día se merece una ceremonia que nos haga conectar con algo más allá de nosotros mismos que se puede llamar para el caso que nos ocupa como DIA. Este momento debe de ser un momento sagrado. Se debe preparar todo nuestro ser para afrontar todas las visicitudes que nos puedan acontecer. Se debe afianzar la atención, se debe preparar el terreno para tener la mayor claridad posible así como conectar con nuestro corazón para desde ese centro empezar a funcionar, entrenando mediante el ritual que escojamos estas cualidades que hacen que nuestro día se desarrolle en un estado más elevado de claridad y una disposición correcta de nuestro ser integral.
Para el ocaso, de igual manera, existen ceremonias de clausura del día, es decir cuando le decimos a todo nuestro ser que es la hora de descansar, es la hora de cerrar el ciclo del DIA y comenzar un nuevo ciclo que es la NOCHE, la otra cara de la moneda y que identificamos con la luna, con la caída del sol y el nacimiento del no sol o simplemente noche. En ese momento recogemos internamente todo nuestro ser, al igual que las flores que se cierran por la noche, nos replegamos hacia nuestro interior, tratando de integrar todo aquello que nos ocurre durante el día.
Por lo tanto, son dos momentos del ciclo de la vida, que son importantes prestarles la máxima atención y realizar nuestras ceremonias de la manera mas conciente posible, de ellos dependerá tanto nuestras experiencias diurnas como nuestro sueño nocturno.
El saludo al sol, por ejemplo, o la ceremonia final de zazen de la mañana en la tradición Zen, son dos rituales de enorme atención y que preparan de buena manera a todo nuestro ser para afrontar el día, con tranquilidad y claridad en nuestras acciones, con el corazón abierto y alerta para elegir en base a él. Lo mismo puede ocurrir con todos aquellos rituales honestos y de corazón que hagamos cada uno en nuestra intimidad. Todo es ritual, es sagrado si se hace con claridad y corazón. El día inevitablemente será de una enorme claridad, cuanto más claro lo veamos, mejores serán nuestras decisiones.
Para la noche no sería menor la atención que debemos ponerle. Vamos a finalizar un día de hacer a nivel físico, emocional, mental y espiritual. Hemos tenido un día de trabajo agotador y necesitamos esa desconexión, o bien, hemos tenido preocupaciones por precisamente lo contrario, no tenemos trabajo y necesitamos uno. Por lo que quiera que sea, cuando llega el fin del hacer, llega el momento del no hacer. Llega el momento sagrado del prepararse para ofrecer a nuestro cuerpo-mente el descanso que merece. Como un buen amigo al que estamos agasajando, debemos tratar a nuestro cuerpo de la misma manera. Con conciencia amorosa hacia nosotros mismos, realizar ese ritual que nos prepare para cerrar los ojos y abandonarnos al sueño que nos repara, que nos hace un “reset” en la mente y en el cuerpo. Cada uno tenemos el nuestro, como ya he dicho, todas las tradiciones espirituales tienen esa ceremonia de fin de día, y tienen su sentido y su porque más allá de la comprensión mundana. El simple hecho de detenernos y recrearnos en el ritual del ocaso, prestando atención, dándole significado a lo que estamos haciendo y para que, nos prepara de muy buena manera para descansar.
Que la oscuridad vaya inundando el hogar, que nuestro ritmo y respiración se vaya acompasando, que nuestra mente se vaya volviendo hacia nuestro interior de nuevo. El encendido del incienso de la noche, la ducha caliente de antes de cenar, la tacita de té que simboliza el recogimiento que antecede al descanso. Si todos esos rituales que hacemos les prestamos atención y nos abrimos al momento presente, se volverán sin lugar a dudas en sagrados y por lo tanto nuestro descanso será equivalente. El ciclo del día se cierra sobre nosotros, una pequeña muerte acontece, de nuevo, renacerá al día siguiente un nuevo ser.


Dani Remedios, E.L.
Tazacorte  

14 de junio de 2015

lunes, 4 de mayo de 2015

Somos lo que hacemos

"Somos lo que hacemos de forma repetida.
 Por tanto, la excelencia no es un acto, sino un hábito"


ARISTÓTELES

sábado, 11 de abril de 2015

Haga un alto y respire!



  • Lo mejor que puede hacer cuando quiera cobrar más conciencia o sentir más el momento presente es respirar profunda y conscientemente.
  • Lo mejor que puede hacer cuando se sienta asustado, enfadado, contraído, cerrado o paralizado es respirar profunda y conscientemente.
  • Lo mejor que puede hacer cuando se sienta desconectado o atrapado en la cabeza es respirar profunda y conscientemente.

viernes, 23 de enero de 2015

Los cuatro cuadrantes, el yo, el nosotros, el ellos y el ello

El equilibrio entre el yo, el notros o no yo próximo, el ello o lo que no es ni yo ni nosotros ni ellos y por fin el ellos, es el camino hacia un autentico desarrollo integral del ser humano.
El yo entendido como mi cuerpo físico, mis emociones, mis pensamientos y mi espíritu.
El nosotros que nos rodea, aquellas almas con las que nos ha tocado convivir, llamase familia barrio, país, cultura, etc.
Ellos a los que no consideramos como nosotros. La diferenciación.
Y el ello o la sombra. En ese equilibrio esta el camino de la felicidad.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Equilibrio dentro fuera


Irse mucho hacia fuera sin la correspondiente indagación profunda hacia dentro provoca desequilibrio .
Uno de los orígenes del sufrimiento humano.
Al mismo tiempo irse demasiado hacia dentro sin el correspondiente contacto con lo externo, lo físico, la madre tierra y toda su naturaleza, igualmente se convierte en sufrimiento.
Practicar el equilibrio de esas dos fuerzas es dar un paso hacia la felicidad.
Esta en nosotros.

Dani

jueves, 4 de diciembre de 2014

SI LAS MUJERES ENTENDIERAN



Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.
Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.
Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.
Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.
Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.
Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.
La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.
Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.
Las lágrimas que no se animan a llorar.
El poder que tenemos sobre ellos.
Que ellos también pasan noches sin dormir.
Que necesitan silencio como nosotras charla.
Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.
Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.
Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.
Que piensan y razonan diferente.
Que sienten muy parecido.
Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.
Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas. Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.
Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Quiero seguir soñando

Ya no me creo los cuentos de antaño, esos de príncipes, princesas, visiones disney sesgadas de la realidad, que todos tarde o temprano acabamos queriendo imitar, como si nos señalaran el camino de la felicidad. Señor si usted hace esto que le proponemos, usted es muy posible que alcance la felicidad., así en plan serio, pero al fin y al cabo es lo mismo que el cuento que nos contaban de pequeños, si el príncipe se casaba con la princesa todo era felicidad. O los problemas se solucionan si uno tiene un millón de amigos, como decía la canción.
A decir verdad, todos queremos creer que hay un camino. Aunque el camino sea un cuento. Lo que no es conveniente en que aún sabiendo que es cuento, queramos seguir haciéndolo realidad. Queramos cumplir con todos los estereotipos que nos han metido dentro. Es como si te prestaran un traje que te quedara chico. Estas con las mangas cortas, con lo que eso fastidia. y la pierna del pantalón llegando a la canilla. Es un traje que no nos queda bien y que se estropea con mucha facilidad. Como nuestro cuerpito soportando toda ese cuento que no han contado. Hasta que un día vamos percibiendo algo que nos indica que el cuento está fallando. Como si la película se estropeara y ya no encajara la imagen con el sonido. Como! Qué es ese sonido que chirría? Por qué no soy feliz? Pero espera, es que he hecho algo mal? Por qué me pasa esto a mi, que he cumplido medio bien lo que me habéis dicho, entonces, por qué no soy feliz?. A partir de aquí empieza el verdadero camino.
Sería conveniente que entráramos en el camino lo antes posible, no sabemos lo que nos vamos a encontrar pero interiormente todos sabemos que es el camino correcto.

domingo, 25 de mayo de 2014

Dentro de cien años

Dentro de cien años es muy probable que todos los que estamos aquí (incluido yo)  hayamos desaparecido de la faz de la tierra y nos hayamos convertido en polvo o ceniza. Al pensarlo me asalta una extraña sensación. Y todo lo que se encuentra ante mis ojos acaba pareciéndome  una ilusión.

miércoles, 30 de abril de 2014

VEMOS LA REALIDAD

VEMOS LA REALIDAD desde el programa emocional /logicoracional que tengamos instalado en ese momento.  Así, no vemos la totalidad que es realmente la realidad.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Preguntas Ineludibles

  • ¿Quién soy?
  • ¿Qué quiero?
  • ¿Hacia donde quiero ir?
  • ¿Qué siento?.
Son las preguntas fundamentales que debemos hacernos una y otra vez. 
Cargarnos de responsabilidad y afrontarlas sin miedo y con determinación. 

miércoles, 30 de octubre de 2013